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martes, 8 de noviembre de 2016

¿Qué debo saber sobre el acoso sexual? / Respuestas a 10 preguntas de los jóvenes PARTE VII

Una joven angustiada

POR QUÉ ES IMPORTANTE
Cada año, millones de personas —la mayoría jóvenes— son víctimas de abusos sexuales y violaciones. *

¿TÚ QUÉ HARÍAS?

El agresor de Annette la tiró al suelo antes de que ella se diera cuenta de lo que estaba pasando. “Me resistí todo lo que pude —dice Annette—. Intenté gritar, pero no me salía la voz. Lo empujé, le di patadas, lo golpeé y lo arañé... hasta que me hirió con un cuchillo. A partir de ese momento, me bloqueé y no pude defenderme más”.
¿Cómo reaccionarías ante una situación como esa?

PÁRATE A PENSAR

Aunque tengas cuidado —por ejemplo, cuando salgas de noche—, pueden pasarte cosas malas. La Biblia dice que, a veces, los más rápidos no ganan la carrera y que los más sabios no siempre tienen éxito, “porque el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos” (Eclesiastés 9:11).
En el caso de Annette, su agresor era un desconocido. En otros casos, son personas cercanas o incluso algún familiar. Noelia solo tenía 10 años cuando un joven del barrio abusó de ella. “Estaba tan asustada y avergonzada —cuenta Noelia— que al principio no se lo dije a nadie”.

 TÚ NO TIENES LA CULPA

Annette todavía tiene sentimientos de culpa por lo que sucedió. Ella explica: “Una y otra vez revivo lo que pasó esa noche y pienso que podría haberme defendido mejor. Es verdad que me quedé paralizada después de la puñalada, pero aun así sigo creyendo que tendría que haber hecho algo más”.
Noelia también lucha contra los sentimientos de culpa. “No tendría que haberme confiado tanto —cuenta—. Mis padres solo nos dejaban jugar afuera si mi hermana y yo estábamos juntas, pero no les hice caso. Así que creo que se lo puse fácil a mi vecino. Mi familia sufrió mucho, y me siento culpable por el daño que les hice. Eso es lo que más me duele”.
Si te sientes igual que Annette y Noelia, no olvides que una violación siempre se comete en contra de la voluntad de la víctima. Algunos le quitan importancia a este tipo de agresión diciendo que la víctima se lo buscó. Pero nadie merece pasar por una situación tan horrible. Si tú has sido víctima de una violación, puedes tener la seguridad de que no fue culpa tuya.
Decirlo es fácil, pero creerlo no tanto. Algunas víctimas no cuentan lo que les pasó y se enfrentan solas a sentimientos de culpa y a otros pensamientos negativos. Pero ¿a quién beneficia el silencio? ¿A ti o al agresor? ¿No crees que es mejor buscar ayuda?

CUENTA LO QUE PASÓ

La Biblia explica que, en un momento de mucho sufrimiento, un hombre justo llamado Job dijo: “¡Hablaré, sí, en la amargura de mi alma!” (Job 10:1). Quizá te venga bien hacer lo mismo. Desahogarte con alguien de confianza puede ayudarte a aceptar lo que pasó y a sentirte mejor.
Una joven habla con una amiga
¿Por qué no hablas con alguien que pueda ayudarte? Ese peso que tienes dentro puede ser demasiado grande para que lo lleves tú sola.
Annette hizo eso, y funcionó. Ella dice: “Hablé con una buena amiga y me animó a que se lo contara a un par de ancianos de la congregación. Me alegro de haberlo hecho. Se sentaron conmigo varias veces y me dijeron exactamente lo que necesitaba oír: que yo no había tenido la culpa de nada”.
Noelia les contó a sus padres lo que ocurrió. “Me dieron todo su apoyo —dice ella—. Además, me animaron a hablar del tema, y eso me ayudó a no sentirme tan enojada y tan triste por dentro”.
También la consoló mucho orar. Ella explica: “Hablar con Dios me ayudó, sobre todo cuando sentía que no podía hablar del tema con nadie más. Cuando oro, puedo decirle a Dios todo lo que siento, y eso me da mucha paz”.
Tú también verás que existe un “tiempo de sanar” (Eclesiastés 3:3). Cuida tu salud física y emocional, y descansa lo necesario. Pero más importante aún: busca a Jehová, el Dios de todo consuelo (2 Corintios 1:3, 4).

 ¿TIENES EDAD PARA SALIR CON ALGUIEN?

Si tu novio te presiona para hacer algo inmoral, dile con firmeza: “¡No hagas eso!” o “¡Quítame las manos de encima!”. No te calles por miedo a perderlo. Si rompe contigo, es que no valía la pena. Tú mereces algo mejor: alguien que te respete a ti y respete tus normas morales.

¿SERÁ ACOSO SEXUAL?

“Cuando tenía unos 13 o 14 años, los chicos de la escuela tiraban de mi sostén [brasier] por detrás y me decían cosas sucias como: ‘Ya verás qué bien te lo vas a pasar cuando lo hagas conmigo’” (Coretta).
¿Dirías que estos chicos estaban...
  1. ... bromeando?
  2. ... coqueteando con ella?
  3. ... acosándola sexualmente?
“En el autobús, un muchacho empezó a decirme cosas feas y a tocarme. Le di un manotazo y le dije que se apartara. Me miró como si estuviera loca” (Candice).
¿Dirías que este chico estaba...
  1. ... bromeando?
  2. ... coqueteando con ella?
  3. ... acosándola sexualmente?
“Un chico se pasó todo el año diciéndome que le gustaba y que quería salir conmigo. Yo siempre le decía que no. A veces, me acariciaba el brazo. Le decía que parara, pero él seguía. Un día, mientras me estaba atando el zapato, me dio una palmada en el trasero” (Bethany).
¿Dirías que este chico estaba...
  1. ... bromeando?
  2. ... coqueteando con ella?
  3. ... acosándola sexualmente?
La opción correcta en los tres casos es la C.
¿Cuál es la diferencia entre el acoso sexual y el coqueteo o las bromas?
El acoso sexual hace sentir incómoda a la persona que lo sufre. El problema continúa aun cuando la víctima le dice al acosador que la deje en paz.
El acoso es algo muy serio: podría terminar en abuso sexual.

martes, 1 de noviembre de 2016

¿Cómo puedo resistir la presión de grupo? / Respuestas a 10 preguntas de los jóvenes PARTE VI

POR QUÉ ES IMPORTANTE
Si aprendes a defender lo que crees, serás tú el que controle tu vida y no los demás.

¿TÚ QUÉ HARÍAS?

Imagina esta situación: Brian siente un nudo en el estómago cuando ve a dos compañeros acercándose. Esta semana ya le han propuesto fumar dos veces. Y aquí viene la tercera.
Uno de ellos dice:
“¿Otra vez solo? Toma, para que no te aburras”.
Saca algo del bolsillo y, guiñándole un ojo, se lo ofrece a Brian.
Brian ve el cigarrillo entre los dedos del muchacho y siente que el estómago se le encoge todavía más.
“No, gracias, ya te dije que yo no...”.
El otro chico lo interrumpe: “¿Qué pasa? ¿No te atreves?”.
“No, no es eso”, dice Brian con el poco valor que le queda.
Entonces, el chico le pasa el brazo por encima del hombro y le dice en tono amistoso: “Vamos, es solo un cigarrillo”.
El primer compañero le acerca el cigarrillo y le susurra: “No se lo diremos a nadie. Esto quedará entre nosotros”.
Si fueras Brian, ¿qué harías?

 PÁRATE A PENSAR

¿Crees que los compañeros de Brian saben lo que hacen? ¿Piensas que han tomado sus propias decisiones? Posiblemente no. Quizá se han dejado llevar por lo que hacen los demás. Quieren sentirse aceptados y por eso dejan que otros decidan por ellos.
Si te vieras en la misma situación, ¿te gustaría actuar de otra manera y resistir la presión de grupo?
  1. PREPÁRATE
    La Biblia dice: “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias” (Proverbios 22:3, Nueva Versión Internacional).
    Normalmente, los problemas se ven venir. Imagínate que vas caminando y ves a un grupo de jóvenes fumando. Si te adelantas al problema, estarás preparado para hacer frente a la situación.
  2. PIENSA
    La Biblia dice: “Tengan una buena conciencia” (1 Pedro 3:16).
    Pregúntate: “¿Cómo me sentiré si me dejo llevar por lo que hace todo el mundo?”. Seguramente tus compañeros de clase te aceptarán, al menos por algún tiempo. Pero ¿cómo te sentirás luego? ¿Estás dispuesto a perder tu identidad solo para caerles bien a tus compañeros? (Éxodo 23:2).
  3. DECIDE
    La Biblia dice: “El sabio teme y se aparta de lo malo” (Proverbios 14:16).
    Antes o después, todos tenemos que tomar decisiones y aceptar las consecuencias. La Biblia habla de hombres que eligieron bien, como José, Job y Jesús, pero también de otros que tomaron malas decisiones, como Caín, Esaú y Judas. ¿Qué harás tú?
La Biblia dice que debemos actuar “con fidelidad” (Salmo 37:3). Si ya has pensado en las posibles consecuencias de tus actos y has tomado una decisión, expresar lo que piensas puede ser más fácil de lo que imaginas. Además, vale la pena.
No te preocupes, no tienes que darles un sermón a tus compañeros. Basta con un rotundo no. También puedes dejarles claro que no cambiarás de opinión diciendo:
  • “No cuentes conmigo”.
  • “Yo no hago esas cosas”.
  • “Ya sabes lo que pienso”.
La clave es responder con rapidez y firmeza. Si lo haces, tal vez te sorprenda lo rápido que tus compañeros dejan de presionarte.

 ¿QUÉ HAGO SI SE BURLAN DE MÍ?

Un adolescente controla a otro como si fuera un robot
Si cedes a la presión de tus compañeros, te controlarán como a un robot.
Quizá tus compañeros te pongan en ridículo. Puede que te digan: “¿Qué pasa contigo? ¡No seas cobarde!”. Esta clase de provocación es típica de la presión de grupo. ¿Cómo puedes reaccionar? Tienes al menos dos opciones:
  • Seguirles la corriente. Podrías decir: “Tienes razón, no me atrevo”. Luego explica brevemente por qué.
  • Darle un giro a la situación. Explica por qué tú no lo haces y entonces di: “Una persona inteligente como tú no fumaría”.
Si te siguen provocando, vete. Recuerda: cuanto más tiempo te quedes, más fuerte será la presión. Al irte, demostrarás que eres tú quien decide.
Seamos realistas: es imposible evitar la presión de grupo. Pero sí puedes decidir cómo vas a actuar, dejar claro lo que piensas y controlar la situación. Al fin y al cabo, la decisión está en tus manos (Josué 24:15).

lunes, 31 de octubre de 2016

¿Qué hago si me acosan en la escuela? / Respuestas a 10 preguntas de los jóvenes PARTE V

POR QUÉ ES IMPORTANTE
Lo que hagas puede mejorar o empeorar las cosas.

¿TÚ QUÉ HARÍAS?

Imagina esta situación: Thomas no quiere ir hoy a la escuela. Ni mañana. Ni nunca más. Todo empezó hace tres meses, cuando sus compañeros le contaron a todo el mundo mentiras sobre él. Luego le empezaron a poner apodos. En ocasiones, alguno se chocaba a propósito con Thomas y le tiraba los libros al suelo como si hubiera sido sin querer. Otras veces, alguien de un grupo lo empujaba por detrás y, cuando él se daba la vuelta, todos disimulaban. Ayer la situación se puso mucho peor: Thomas recibió una amenaza por Internet...
Si fueras Thomas, ¿cómo reaccionarías?

PÁRATE A PENSAR

No está todo perdido. Puedes defenderte sin dar un solo golpe. ¿Cómo?
  •  NO LES HAGAS CASO. La Biblia dice: “Todo su espíritu es lo que el estúpido deja salir, pero el que es sabio lo mantiene calmado hasta lo último” (Proverbios 29:11). Si consigues estar lo más tranquilo posible, al menos por fuera, puede que los que te acosan se aburran y te dejen en paz.
  • NO TE VENGUES. La Biblia dice: “No devuelvan mal por mal a nadie” (Romanos 12:17). Vengarte solo empeorará las cosas.
  • EVITA EL PROBLEMA. La Biblia dice: “El prudente ve el peligro y lo evita” (Proverbios 22:3, Nueva Versión Internacional). Siempre que sea posible, huye de los que te puedan causar problemas y de las situaciones peligrosas.
  • SORPRÉNDELOS CON TU RESPUESTA. La Biblia dice: “La respuesta, cuando es apacible, aparta la furia” (Proverbios 15:1). Incluso puedes usar tu sentido del humor. Por ejemplo, si alguien te dice que estás gordo, podrías encogerte de hombros y contestar: “Pues sí, me vendría bien perder unos kilitos”.
  • MÁRCHATE. Nora, de 19 años, dice: “Irte sin responderles refleja madurez, fortaleza y autocontrol, algo que los que abusan de los demás no tienen” (2 Timoteo 2:24).
  • AUMENTA LA CONFIANZA EN TI MISMO. Los abusones se suelen dar cuenta de quién tiene poca confianza en sí mismo y probablemente no se defienda. Sin embargo, muchos se echarán atrás si ven que no dejas que te dominen.
  • CUÉNTASELO A ALGUIEN. Una ex profesora aconseja: “Mi recomendación es que la víctima delate a estas personas. Eso es lo que hay que hacer, y es una forma de impedir que alguien más sufra”.
Un joven con confianza en sí mismo hace frente a un abusón
La confianza en ti mismo te dará una fuerza que el abusón no tiene.