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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cuando ocurre una tragedia Parte VIII

Un esposo y su esposa lloran por la muerte de su hijo

1 CONFÍE EN JEHOVÁ

LO QUE DICE LA BIBLIA: “Ech[en] sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por ustedes” (1 Pedro 5:7). Recuerde siempre que Dios no es el culpable de sus problemas (Santiago 1:13). Si se acerca a él, le ayudará de la mejor manera posible (Isaías 41:10). “Delante de él derramen ustedes su corazón.” (Salmo 62:8.)
Algo que también lo consolará es leer y estudiar la Biblia todos los días. Si lo hace, verá que es cierto que Jehová “nos consuela en toda nuestra tribulación” (2 Corintios 1:3, 4; Romanos 15:4). Él promete darle “la paz de Dios que supera a todo pensamiento” (Filipenses 4:6, 7, 13).
Un hombre ora con su familia en la camilla de un hospital
LO QUE PUEDE HACER:
  • Pídale a Jehová que le ayude a mantener la calma y a pensar con claridad
  • Analice todas las opciones que tenga para elegir la más conveniente

2 CUIDE DE SU FAMILIA Y DE USTED

LO QUE DICE LA BIBLIA: “El corazón del entendido adquiere conocimiento, y el oído de los sabios procura hallar conocimiento” (Proverbios 18:15). ¿Qué necesita cada miembro de la familia? Averigüe todos los detalles. Hable con ellos y escúchelos (Proverbios 20:5).
¿Y qué hay si se muere alguien a quien ama? No se avergüence de expresar sus sentimientos. Recuerde que hasta Jesús “cedió a las lágrimas” (Juan 11:35; Eclesiastés 3:4). Descansar y dormir lo suficiente también es importante (Eclesiastés 4:6). Así le será más fácil enfrentarse a la situación.
LO QUE PUEDE HACER:
  • Acostúmbrese a tener una buena comunicación con su familia antes de que ocurra una tragedia. Así, cuando surjan problemas, se sentirán cómodos hablando con usted
  • Hable con personas que hayan pasado por una situación parecida

 3 BUSQUE EL APOYO QUE NECESITA

LO QUE DICE LA BIBLIA: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17). Seguro que sus amigos quieren ayudarlo, pero quizás no sepan cómo hacerlo. Dígales lo que pueden hacer por usted (Proverbios 12:25). Además, busque ayuda espiritual de quienes conocen la Biblia. Con la guía bíblica que le den, sin duda saldrá adelante (Santiago 5:14).
Si acostumbra relacionarse con personas que tienen verdadera fe en Dios y que confían en sus promesas, contará con el apoyo que necesita. También le será de mucho consuelo ayudar a quienes estén desanimados. Hábleles de su fe en Jehová y de lo que él promete. Manténgase ocupado haciendo cosas por otros y no se aleje de quienes lo aman y se preocupan por usted (Proverbios 18:1;1 Corintios 15:58).
LO QUE PUEDE HACER:
  • Hable con un buen amigo y deje que le ayude
  • Sea específico y franco al hablar de sus necesidades

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Qué cambia con la llegada de un bebé Parte VI

Una enfermera les trae a unos padres su bebé recién nacido

1 ADÁPTESE A LOS CAMBIOS

LO QUE DICE LA BIBLIA: “El amor es sufrido y bondadoso [...], no busca sus propios intereses, no se siente provocado” (1 Corintios 13:4, 5). Como madre primeriza, es normal que centre su atención en el bebé. Sin embargo, eso pudiera hacer que su esposo se sienta abandonado, así que no olvide que a él también le hace falta que le preste atención. Con paciencia y bondad, puede demostrarle que lo necesita y que valora su ayuda en el cuidado del bebé.
Un padre ayuda a dar de comer al bebé y lo cuida por la noche
“Ustedes, esposos, continúen morando con ellas [...] de acuerdo con conocimiento.” (1 Pedro 3:7.) Si usted es el nuevo papá, entienda que ahora su esposa dedicará la mayor parte de sus energías al pequeño, y que tal vez se sienta estresada, cansada o hasta deprimida debido a sus nuevas responsabilidades. Puede que a veces se enoje con usted, pero no pierda la calma, porque “el que es tardo para la cólera es mejor que un hombre poderoso” (Proverbios 16:32). Use discernimiento y dele lo que ella necesita (Proverbios 14:29).
LO QUE PUEDE HACER:
  • Si es el padre: Ayude a su esposa a cuidar del bebé, incluso por las noches. Reduzca el tiempo que dedica a otras actividades a fin de pasar más tiempo con su esposa y su hijo
  • Si es la madre: Cuando su esposo le ofrezca ayuda con el bebé, acéptela. Si no lo hace a la perfección, no lo critique, enséñele con bondad cómo hacerlo

 2 FORTALEZCA SU RELACIÓN

LO QUE DICE LA BIBLIA: “Tienen que llegar a ser una sola carne” (Génesis 2:24). Aunque ahora la familia cuente con un nuevo miembro, no olvide que usted y su cónyuge siguen siendo “una sola carne”. Esfuércense al máximo para que su relación no se debilite.
Esposa, agradezca la ayuda y el apoyo de su esposo. Las palabras de agradecimiento pueden ser “una curación” (Proverbios 12:18). Esposo, dígale a su esposa lo mucho que la ama y la valora, y cuánto aprecia lo que hace por la familia (Proverbios 31:10, 28).
“Que cada uno siga buscando, no su propia ventaja, sino la de la otra persona.” (1 Corintios 10:24.) Haga siempre lo que sea mejor para su cónyuge y reconozca sus esfuerzos. Saquen tiempo para conversar y escucharse. En lo que tiene que ver con las relaciones sexuales, no sea egoísta. Tome en cuenta las necesidades de su pareja. La Biblia manda: “No se priven de ello el uno al otro, a no ser de común acuerdo” (1 Corintios 7:3-5). Así que hablen del tema con franqueza. Su paciencia y comprensión fortalecerán su relación.
El esposo y la esposa pasan tiempo juntos mientras el bebé duerme
LO QUE PUEDE HACER:
  • No olvide pasar tiempo a solas con su cónyuge
  • Demuéstrense que se aman con pequeñas cosas, como una nota o un regalito

 3 EDUQUE A SU BEBÉ

Una madre leyéndole a su bebé
LO QUE DICE LA BIBLIA: “Desde la infancia has conocido los santos escritos, que pueden hacerte sabio para la salvación” (2 Timoteo 3:15). Planifique cómo enseñará a su hijo. Tenga en cuenta que su capacidad para aprender, incluso antes de nacer, es impresionante. Por ejemplo, ya desde el vientre puede reconocer la voz de usted y reaccionar a sus emociones. Acostúmbrelo a la lectura desde que nazca pues, aunque no entienda las palabras, puede contribuir a que le guste leer cuando sea mayor.
No piense que su bebé es demasiado pequeño para hablarle de Dios. Ore a Jehová delante de él (Deuteronomio 11:19). Cuando jueguen juntos, háblele de las cosas que Dios ha hecho (Salmo 78:3, 4). A medida que crezca, su hijo se dará cuenta de lo mucho que usted ama a Jehová y aprenderá a amarlo también.
LO QUE PUEDE HACER:
  • Ore por sabiduría para educar a su hijo
  • Repítale ideas y palabras importantes a su bebé para que las aprenda cuanto antes

lunes, 25 de julio de 2016

Cómo hablar de sexo con su hijo

EL PROBLEMA

Un niño mira diferentes formas de obtener información: la Biblia, un libro y dispositivos electrónicos
Hasta hace pocas décadas, los padres tenían más probabilidades de ser los primeros en hablar de sexo con sus hijos. Además, podían explicarles ese tema poco a poco, según las necesidades y la edad del niño.
Ahora todo es muy diferente. “Los niños están expuestos a mensajes de carácter sexual a una edad cada vez más temprana, y los programas infantiles tienen cada vez más contenido sexual”, menciona el libro The Lolita Effect. ¿Cómo afecta este cambio a los niños?

LO QUE DEBE SABER

El sexo está en todas partes. “Las conversaciones, las películas, los libros, las canciones, los anuncios y programas de televisión, los mensajes, los juegos, los carteles publicitarios, y las pantallas de teléfonos y computadoras están tan llenos de imágenes, lenguaje e insinuaciones de contenido sexual que muchos [adolescentes, preadolescentes y hasta niños] deben creer, quizás sin darse cuenta, que el sexo tiene que ser [...] lo más importante de la vida”, escribe Deborah Roffman en su libro Talk to Me First.
La publicidad tiene parte de la culpa. Los anunciantes y las tiendas venden ropa infantil provocativa, lo que hace que los niños aprendan a darle demasiada importancia a su aspecto desde muy pequeños. “Los comerciantes saben que los niños quieren ser aceptados por sus compañeros, por eso se aprovechan de esa debilidad —dice el libroSo Sexy So Soon—. Estas imágenes y productos con connotaciones sexuales no son para promocionar el sexo entre los niños, sino para motivarlos a comprar cosas nuevas”.
No basta con saber. Así como existe una diferencia entre saber cómo funciona un automóvil y ser un conductor responsable, no es lo mismo saber lo que es el sexo que usar ese conocimiento para tomar buenas decisiones.
Conclusión: Hoy, más que nunca, es muy necesario que ayude a sus hijos a entrenar sus “facultades perceptivas” para que puedan “distinguir tanto lo correcto como lo incorrecto” (Hebreos 5:14).

 LO QUE PUEDE HACER

Hable con su hijo. Aunque le resulte incómodo hablar de sexo con sus hijos, es su deber. Cumpla con él (texto bíblico clave: Proverbios 22:6).
Trate el tema poco a poco. Más que tener solo una conversación larga, aproveche diferentes momentos para sacar el tema, quizás mientras viajan en el automóvil o realizan alguna tarea en el hogar. Para que su hijo se exprese, en vez de preguntarle: “¿Te gustan ese tipo de anuncios?”, podría decirle: “¿Por qué piensas que usan este tipo de imágenes para promocionar sus productos?”. Y tras escuchar su respuesta, podría preguntarle: “¿Y tú qué piensas?” (texto bíblico clave: Deuteronomio 6:6, 7).
Tome en cuenta la edad del niño. Los niños en edad preescolar pueden aprender el nombre correcto de los órganos sexuales y cómo protegerse de los depredadores sexuales. A medida que crezcan, puede explicarles conceptos generales sobre la reproducción. Para cuando lleguen a la pubertad, deberían entender mejor los aspectos físicos y morales relacionados con el sexo.
Incúlquele valores. Primero, enséñele desde pequeño a ser honrado, íntegro y respetuoso. Así, cuando le hable de sexo, lo hará sobre un buen fundamento. Además, dígale claramente cuáles son sus valores. Por ejemplo, si usted no aprueba el sexo antes del matrimonio, dígaselo. Y explíquele por qué no está bien y cuáles son los peligros. “Es menos probable que un joven tenga relaciones sexuales si sabe que sus padres no las aprueban”, afirma el libroBeyond the Big Talk.
Ponga el ejemplo. Viva de acuerdo con lo que enseña. Pregúntese: “¿Me río con los chistes obscenos? ¿Me visto de manera provocativa? ¿Me gusta coquetear?”. Si así fuera, restaría importancia a los valores que trata de inculcar en sus hijos (texto bíblico clave: Romanos 2:21).
Sea positivo. Las relaciones sexuales son un regalo de Dios para los matrimonios, que puede proporcionarles mucho placer (Proverbios 5:18, 19). Dígale a su hijo que llegará el día en el que podrá disfrutar de ese regalo, y sin tener que pasar por las amarguras y angustias que sufren quienes tienen relaciones sin estar casados (1 Timoteo 1:18, 19).