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lunes, 23 de mayo de 2016

¿Qué significa el número 666?

La respuesta que da la Biblia

El último libro de la Biblia habla de una bestia de siete cabezas y diez cuernos que sale del mar y que lleva un nombre en forma de número: 666 (Revelación [Apocalipsis] 13:1, 17, 18). Esta bestia representa el sistema político mundial, el cual ejerce poder “sobre toda tribu y pueblo y lengua y nación” (Revelación 13:7). El número 666 indica que dicho sistema constituye un fracaso total a la vista de Dios. ¿Cómo lo sabemos?
Un nombre con significado especial. Los nombres dados por Dios siempre significan algo. Pongamos por caso al patriarca Abrahán. Originalmente se llamaba Abrán, que significa “Padre de Ensalzamiento”. No obstante, cuando Dios le prometió que llegaría a ser “padre de una muchedumbre de naciones”, le puso por nombre Abrahán, que significa “Padre de una Multitud” (Génesis 17:5; notas). En el caso de la bestia, Dios le puso la designación 666 debido a las características que la definen.
El número 6 representa imperfección. Muchas veces, los números que se mencionan en la Biblia son simbólicos. El número 7 comunica la idea de plenitud o perfección. Y el número 6 —que antecede al 7— representa algo incompleto o imperfecto desde la perspectiva divina y suele estar vinculado a los enemigos de Dios (1 Crónicas 20:6; Daniel 3:1).
El 6 se repite tres veces para dar énfasis. La Biblia suele recalcar un asunto repitiéndolo tres veces (Revelación 4:8; 8:13). Así que el nombre 666 deja bien claro que para Dios, los sistemas políticos son un fracaso total. Ningún gobierno ha conseguido verdadera paz y seguridad, algo que solo el Reino de Dios logrará.

La marca de la bestia

Las Escrituras declaran que hay personas que reciben “la marca de la bestia salvaje” debido a que la siguen “con admiración” y hasta la adoran (Revelación 13:3, 4; 16:2). Esto lo hacen al dar culto al Estado, sus símbolos patrios y su poder militar. El Manual de ciencia políticade Miquel Caminal Badia dice que “el nacionalismo constituye una especie de religión”. Y cierta obra de referencia señala: “El nacionalismo se ha convertido en una forma dominante de religión en el mundo moderno” (The Encyclopedia of Religion). *
Apocalipsis 13:16 dice que aquel que tiene “la marca de la bestia salvaje” la lleva “en su mano derecha o sobre su frente”. ¿Qué significa esto? Pues bien, respecto a las leyes dadas a la antigua nación de Israel, Dios dijo: “Tienen que [...] atarlas como señal sobre su mano, y tienen que servirles de venda frontal entre los ojos” (Deuteronomio 11:18). Ahora bien, esto no quiere decir que los israelitas tuvieran que llevar una señal literal en las manos o en la frente, sino que las palabras de Dios debían guiar su manera de obrar y de pensar. Así mismo, “la marca de la bestia” no es una señal que se lleve en la piel, como un tatuaje del número 666. Más bien, es una forma simbólica de identificar a aquellos que al someterse por completo al control del sistema político de este mundo, se convierten en enemigos de Dios (Revelación 14:9, 10; 19:19-21).

viernes, 15 de abril de 2016

La Resurreccion de Jesus

¿Ocurrió de verdad?

En el año 33, Jesús de Nazaret fue ejecutado. Había sido acusado falsamente de sedición, golpeado sin piedad y clavado en un madero, donde sufrió una muerte horrible. Sin embargo, Dios le devolvió la vida y, cuarenta días después, Jesús ascendió al cielo.
Este impresionante relato nos ha llegado a través de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, o Escrituras Griegas Cristianas. Pero ¿de verdad ocurrió todo aquello? Esta es una pregunta muy importante que requiere respuesta, porque si solo se trata de un cuento, la fe cristiana no tiene ningún sentido y la esperanza de vivir para siempre en un paraíso sería solo un sueño (1 Corintios 15:14). Ahora bien, si sucedió de verdad, entonces tenemos ante nosotros un futuro maravilloso. Por eso, ¿son los hechos que narran los Evangelios realidad o ficción?

LO QUE DICE LA HISTORIA

A diferencia de las leyendas, los Evangelios están escritos con minuciosa precisión. Por ejemplo, mencionan por nombre muchos lugares que todavía hoy se pueden visitar y a personas que los historiadores confirman que existieron (Lucas 3:1, 2, 23).
 Del propio Jesús hablan escritores seglares de los siglos primero y segundo. * El modo en que fue ejecutado, tal y como se describe en los Evangelios, coincide con los métodos de ejecución romanos de esa época. Además, todos los sucesos se relatan con objetividad y franqueza, hasta revelan aspectos negativos de algunos de sus discípulos (Mateo 26:56; Lucas 22:24-26; Juan 18:10, 11). Todo esto muestra que los evangelistas dijeron la verdad y dieron datos exactos sobre Jesús.

¿RESUCITÓ JESÚS?

Aunque en general se acepta que Jesús fue una persona real, hay quienes dudan que haya resucitado. Hasta sus propios apóstoles no lo creyeron al principio (Lucas 24:11). Pero sus dudas desaparecieron cuando ellos y otros discípulos vieron en diferentes ocasiones a Jesús tras su resurrección. De hecho, en una de ellas lo vieron más de quinientas personas a la vez (1 Corintios 15:6).
Con mucho valor, y a riesgo de perder su libertad y su vida, los discípulos anunciaron a todo el mundo que Jesús había resucitado, hasta a sus propios asesinos (Hechos 4:1-3, 10, 19, 20; 5:27-32). ¿Se habrían arriesgado tanto si no hubieran estado completamente seguros de que Jesús había resucitado? No. Lo que es más, el convencimiento de que la resurrección de Jesús ocurrió de verdad es lo que ha hecho que el cristianismo haya tenido y siga teniendo tanto impacto en la humanidad.
Los relatos de la muerte y resurrección de Jesús que figuran en los Evangelios tienen todos los elementos de un registro histórico confiable. Si estudia estos relatos, se convencerá de que los hechos que narran de veras ocurrieron. Pero lo que más lo ayudará a convencerse es entender por qué ocurrieron. El siguiente artículo lo explicará.

¿Por qué no hay más respaldo de fuentes históricas?

Puesto que Jesús tuvo tanta influencia en la humanidad, ¿debería haber más pruebas de esa época —aparte de la Biblia— que confirmen su existencia y resurrección? No necesariamente. Por un lado, se trata de sucesos de hace casi dos mil años y muy pocos escritos contemporáneos, como los Evangelios, han sobrevivido hasta nuestros días (1 Pedro 1:24, 25). Por otro, es poco probable que los enemigos de Jesús escribieran algo que hiciera que más gente creyera lo que se decía de él.
Con respecto a la resurrección de Jesús, el apóstol Pedro explicó: “Dios levantó a [este] al tercer día y le concedió manifestarse, no a todo el pueblo, sino a testigos nombrados de antemano por Dios, a nosotros, que comimos y bebimos con él después que se levantó de entre los muertos” (Hechos 10:40, 41). ¿Por qué no llegó a saber todo el pueblo que Jesús había resucitado? Según el Evangelio de Mateo, cuando sus enemigos religiosos se enteraron de su resurrección, no quisieron que la noticia se supiera (Mateo 28:11-15).
Y Jesús, ¿quería que su resurrección fuera un secreto? No. Pedro dijo: “Nos ordenó que predicáramos al pueblo y que diéramos testimonio cabal de que este es Aquel de quien Dios ha decretado que sea juez de vivos y de muertos” (Hechos 10:42). Y eso es precisamente lo que los verdaderos cristianos han estado haciendo hasta el día de hoy.