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martes, 19 de julio de 2016

Cómo adaptarse a los cambios

EL PROBLEMA

  • Por el trabajo de tu padre, tu familia debe mudarse lejos.
  • Tu mejor amiga se va a vivir a otra ciudad.
  • Tu hermano mayor se va a casar y se marcha.
¿Te adaptarías con facilidad a estos cambios?
Un árbol que se dobla por el viento
Los árboles que se doblan con el viento aguantan mejor las tormentas. Del mismo modo, tú puedes “doblarte” cuando llegan cambios sobre los que tienes poco o ningún control. Pero antes de ver cómo hacerlo, analicemos algunas cosas que debes saber sobre los cambios.

LO QUE DEBES SABER

Los cambios son inevitables. La Biblia reconoce una verdad fundamental sobre los seres humanos: “El tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos” (Eclesiastés 9:11). Tarde o temprano, comprobarás lo ciertas que son estas palabras. Por supuesto, no todo lo inesperado es malo. Algunos cambios que al principio parecenmalos podrían acabar siendo buenos. Aun así, la mayoría de las personas se sienten cómodas con su rutina, con lo que conocen; mientras que los cambios, sean buenos o no, les causan ansiedad.
Para los adolescentes es especialmente difícil. ¿Por qué? “Ya estás experimentando cambios internos —comenta un joven llamado Alex—. * Los cambios externos no hacen más que aumentar el estrés”.
Otra razón es que, al enfrentarse a un cambio, los adultos ya cuentan con un “libro” lleno de experiencias que pueden consultar para ver qué hicieron en situaciones parecidas. Sin embargo, los jóvenes apenas tienen unas pocas páginas escritas.
Es posible adaptarse. La resiliencia es la capacidad para adaptarse a los cambios y superar las adversidades. Una persona con esta cualidad no solo aguanta las nuevas circunstancias, sino que también ve cómo sacar partido de las dificultades. Por esa razón, es menos probable que los jóvenes resilientes caigan en las drogas o el alcohol cuando se sienten abrumados.

 LO QUE PUEDES HACER

Acepta la realidad. Seguro que te gustaría tener el control de tu vida, pero eso es sencillamente imposible. Tus amigos se irán lejos o se casarán; tus hermanos crecerán y se marcharán de casa, o tu familia se mudará y tendrás que dejar atrás a tus amigos y todo lo que conoces. Es mejor aceptar la realidad que permitir que tus pensamientos negativos te abrumen (texto bíblico clave: Eclesiastés 7:10).
Mira al futuro. Pensar todo el tiempo en el pasado es como conducir por una autopista sin dejar de mirar al espejo retrovisor. Echar un vistazo atrás es bueno, pero debes concentrarte en la carretera, en lo que tienes delante de ti. Lo mismo ocurre cuando te enfrentas a los cambios. Intenta concentrarte en el futuro (Proverbios 4:25). Por ejemplo, ¿qué objetivo podrías ponerte para el próximo mes o para los próximos seis meses?
Concéntrate en lo positivo. “La resiliencia tiene que ver con la actitud —afirma una joven llamada Laura—. Búscale el lado bueno a tu situación actual”. ¿Puedes mencionar algo positivo de tus nuevas circunstancias? (texto bíblico clave: Eclesiastés 6:9).
Una mujer joven llamada Victoria recuerda que durante su adolescencia todos sus amigos se mudaron lejos. “Me sentía muy sola. Quería que las cosas fueran como antes —comenta—. Pero al mirar al pasado, siento que fue justo entonces cuando empecé a madurar. Me di cuenta de que crecer es cambiar y de que estaba rodeada de personas que podían llegar a ser mis amigos” (texto bíblico clave: Proverbios 27:10).
Pensar todo el tiempo en el pasado es como conducir por una autopista sin dejar de mirar al espejo retrovisor
Haz cosas por los demás. La Biblia nos dice cómo lograrlo: “No vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los de los demás” (Filipenses 2:4). Un buen antídoto contra nuestros propios desafíos es ayudar a los demás con los suyos. Anna, de 17 años, dice: “Al crecer, me di cuenta de que me sentía mucho mejor cuando ayudaba a alguien que estaba pasando por una situación igual o peor que la mía”.

miércoles, 4 de mayo de 2016

La Biblia proviene de Dios

  • ¿En qué se diferencia la Biblia de todos los demás libros?
  • ¿De qué maneras nos ayuda la Biblia a enfrentarnos a los problemas de la vida?
  • ¿Qué razones hay para confiar en las profecías de la Biblia?

¿RECUERDA usted algún regalo especial que le haya hecho un buen amigo? Seguramente le llenó de alegría y le conmovió. Al fin y al cabo, con ese detalle su amigo demostró que valoraba su amistad, y sin duda usted le dio las gracias.
Pues bien, la Biblia es un regalo de Dios por el que podemos estar muy agradecidos. Este libro singular revela información que nunca sabríamos de otro modo. Por ejemplo, nos habla de la creación de los cielos y las estrellas, la Tierra y la primera pareja humana. Además, enseña principios confiables que nos permiten enfrentarnos a los problemas y a las inquietudes de la vida. La Biblia también nos explica cómo cumplirá Dios su propósito de que existan mejores condiciones en la Tierra. ¡Qué regalo tan fascinante!
La Biblia también es un regalo conmovedor, ya que nos enseña algo sobre la persona que lo hizo, Jehová. Al darnos este libro, Dios demostró que quiere que lo conozcamos bien. De hecho, la Biblia nos ayuda a acercarnos a él.
 Si usted posee una Biblia, no es el único, ni mucho menos. Este libro se ha publicado, entero o en parte, en más de dos mil trescientos idiomas, así que más del noventa por ciento de la población mundial lo tiene a su alcance. Cada semana se distribuye un promedio de más de un millón de ejemplares, y en total se han producido miles de millones de biblias y porciones de las Escrituras. No hay duda de que es un libro sin igual.

Además, la Biblia “es inspirada de Dios” (2 Timoteo 3:16). ¿Qué significa esta expresión? La propia Biblia lo aclara: “Hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo” (2 Pedro 1:21). Es como cuando un jefe le pide a su secretaria que escriba una carta. Puesto que las ideas o instrucciones son del jefe, la carta es de él,no de la secretaria. De igual modo, la Biblia contiene el mensaje de Dios, no el de los hombres que la escribieron. Por consiguiente, toda la Biblia es verdaderamente “la palabra de Dios” (1 Tesalonicenses 2:13).

 UN LIBRO EXACTO Y SIN CONTRADICCIONES

La Biblia fue escrita durante un período de mil seiscientos años por hombres de diferentes épocas, condiciones sociales y profesiones: desde agricultores, pescadores y pastores, hasta profetas, jueces y reyes. Asimismo, el escritor de uno de los Evangelios, Lucas, era médico. Pero a pesar de los distintos orígenes de estos hombres, la Biblia enseña las mismas ideas desde la primera página hasta la última, y no se contradice.
 El primer libro de la Biblia relata cómo empezaron los problemas de la humanidad, mientras que el último muestra que toda la Tierra se convertirá en un paraíso, o jardín. Las páginas de la Biblia abarcan miles de años de historia, y su contenido siempre tiene que ver de algún modo con el cumplimiento del propósito de Dios. Esta unidad de ideas es impresionante, como esperaríamos de un libro que proviene de Dios.
 La Biblia también es exacta desde el punto de vista científico. Incluso se adelantó mucho a su tiempo. Por ejemplo, el libro de Levítico contenía leyes para el antiguo Israel sobre la cuarentena y la higiene, cuestiones que las naciones vecinas de la época desconocían por completo. Además, en un tiempo en que existían ideas equivocadas sobre la forma de la Tierra, la Biblia indicó que tenía forma de círculo, o esfera (Isaías 40:22). También afirmó con exactitud que ‘cuelga sobre nada’ (Job 26:7). Claro, la Biblia no es un libro de ciencia, pero es exacta cuando trata  temas científicos. ¿No es eso lo que esperaríamos de un libro procedente de Dios?

 La Biblia también es exacta y confiable cuando aporta datos históricos. Sus relatos son específicos, y no solo indican los nombres de los personajes, sino también los de sus antepasados. * A diferencia de muchos historiadores, que a menudo no mencionan las derrotas de sus pueblos, los escritores de la Biblia fueron tan honrados que hasta pusieron por escrito sus propias faltas y las de su nación. Por ejemplo, Moisés confesó en el libro bíblico de Números un grave error por el que fue censurado con severidad (Números 20:2-12). Esta honradez es muy poco frecuente en otras obras históricas, pero la hallamos en la Biblia por una razón: porque es un libro que proviene de Dios.

UN LIBRO DE CONSEJOS PRÁCTICOS


Puesto que Dios la inspiró, la Biblia es “provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas” (2 Timoteo 3:16). Es un libro práctico. Se nota en sus páginas que el Autor comprende a la perfección la naturaleza de los seres humanos. Y no es de extrañar, pues dicho Autor es el propio Jehová Dios, nuestro Creador. Él entiende lo que pensamos y sentimos incluso mejor que nosotros mismos. Además, sabe lo que necesitamos para ser felices, y también la conducta que nos conviene evitar.
Piense en el Sermón del Monte, el discurso de Jesús  que se encuentra en los capítulos 5 a 7 de Mateo. En esta obra maestra de la enseñanza, Jesús trató muchos temas, entre ellos cómo hallar la felicidad, cómo solucionar las disputas, cómo orar y qué actitud debemos tener hacia los bienes materiales. Pues bien, sus palabras tienen hoy la misma fuerza y utilidad que el día que las pronunció.
Algunos principios de la Biblia tienen que ver con temas como la familia, el trabajo y el trato con los demás.  Sus consejos van dirigidos a todo el mundo y son siempre provechosos. La sabiduría que contienen sus páginas queda resumida en estas palabras que Dios expresó a través del profeta Isaías: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo” (Isaías 48:17).

UN LIBRO DE PROFECÍAS

 La Biblia contiene numerosas profecías, muchas de las cuales ya se han cumplido. Veamos un ejemplo. Por medio del profeta Isaías —quien vivió más de setecientos años antes de nuestra era—, Jehová predijo lo que le ocurriría a la ciudad de Babilonia: sería destruida (Isaías 13:19;14:22, 23). Pero además explicó que sería conquistada y cómosucedería. Los ejércitos invasores secarían el río que pasaba por la ciudad y entrarían en ella sin tener que pelear. Y eso no es todo. La profecía reveló incluso el nombre del rey que conquistaría Babilonia: Ciro (Isaías 44:27–45:2).

Unos doscientos años después, en la noche del 5 al 6 de octubre del año 539 antes de nuestra era, un ejército se hallaba acampado cerca de Babilonia. ¿Quién lo comandaba? Un rey persa llamado Ciro. En efecto, todo estaba dispuesto para que se cumpliera la asombrosa profecía. Pero ¿conseguiría el ejército de Ciro conquistar la ciudad sin siquiera pelear, como se había predicho?

 Los babilonios estaban celebrando una fiesta aquella noche y se sentían seguros tras las enormes murallas de la ciudad. Mientras tanto, Ciro ingeniosamente desvió las aguas del río que cruzaba Babilonia, de modo que el nivel del agua bajó lo suficiente como para que sus hombres se acercaran a las murallas avanzando por el cauce. Sin embargo, ¿cómo lograron atravesar las murallas?  ¡Las puertas de la ciudad se habían dejado abiertas por descuido!

Jehová había dicho lo siguiente acerca de Babilonia: “Nunca será habitada, ni residirá por generación tras generación. Y allí el árabe no asentará su tienda, y no habrá pastores que dejen que sus rebaños se echen allí” (Isaías 13:20). La profecía no solo indicó que la ciudad caería, sino también que quedaría deshabitada para siempre.Usted puede comprobar que estas palabras se han cumplido. A unos 80 kilómetros al sur de Bagdad, la capital de Irak, se encuentran los restos de la antigua Babilonia. El lugar está deshabitado, lo que da prueba de que se realizó la predicción que Jehová había hecho mediante Isaías: “La barreré con la escoba de la aniquilación” (Isaías 14:22, 23)

¿Verdad que fortalece la fe comprobar que la Biblia es un libro de profecías confiables? Ciertamente, el que Jehová Dios haya cumplido sus promesas en el pasado nos da la seguridad de que también cumplirá su promesa de convertir la Tierra en un paraíso (Números 23:19). En efecto, tenemos la “esperanza de la vida eterna que Dios, que no puede mentir, prometió antes de tiempos de larga duración” (Tito 1:2). *

“LA PALABRA DE DIOS ES VIVA”


 Lo que hemos visto en este capítulo no deja dudas de  que la Biblia es un libro realmente único. Pero su valor no solo se debe a su unidad de ideas, exactitud científica e histórica, consejos prácticos y profecías confiables. Todavía ofrece mucho más. El apóstol Pablo escribió: “La palabra de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir entre alma y espíritu, y entre coyunturas y su tuétano, y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

La lectura de “la palabra” o mensaje de Dios que se halla en la Biblia puede cambiar nuestra vida. Nos ayuda a examinarnos como nunca antes. No basta con decir que amamos a Dios. En realidad, lo que revelará nuestros verdaderos pensamientos e intenciones será la forma en que respondamos a las enseñanzas de su Palabra inspirada, la Biblia.

a Biblia realmente proviene de Dios. Debemos leerla, estudiarla y amarla. Siga examinándola y así demostrará que agradece este regalo divino. Además, apreciará la importancia que tiene el propósito de Dios para la humanidad. En el capítulo siguiente veremos cuál es ese propósito y cómo se hará realidad.

lunes, 2 de mayo de 2016

¿Es posible un mundo sin violencia?

Un hombre le levanta el puño a una mujer


¿Alguna vez ha sido usted o un miembro de su familia víctima de un acto de violencia? ¿Teme que le vaya a ocurrir? Se ha dicho que la violencia “es un problema de salud pública fundamental y creciente en todo el mundo”. Veamos algunos ejemplos.
VIOLENCIA SEXUAL Y DOMÉSTICA. Según un informe de las Naciones Unidas, “una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida”. Lamentablemente, “se calcula que a nivel mundial, una de cada cinco mujeres se convertirá en víctima de violación o intento de violación”.
VIOLENCIA CALLEJERA. Se cree que en Estados Unidos hay más de treinta mil bandas y pandillas violentas que están activas. Y en Latinoamérica, aproximadamente una de cada tres personas ha sido víctima de un delito con violencia.
HOMICIDIOS. Se calcula que tan solo en el 2012, casi medio millón de personas fueron asesinadas por todo el mundo, superando la cantidad de las que murieron en guerras. Centroamérica y los países del sur de África tuvieron las mayores tasas de asesinatos, más de cuatro veces el promedio mundial. En Latinoamérica, más de cien mil personas fueron asesinadas en un año, unas cincuenta mil tan solo en Brasil. ¿Habrá alguna solución definitiva a tanta violencia?

¿SE PUEDE ACABAR CON LA VIOLENCIA?

¿Por qué está tan extendida la violencia? Por muchas razones, entre ellas las desigualdades sociales y económicas, el desprecio general por la vida ajena, las drogas, el abuso del alcohol, la exposición durante la infancia al comportamiento violento de los adultos y el hecho de que los delincuentes violentos actúen con aparente impunidad.
Hay que reconocer que en algunas partes del mundo se ha logrado reducir la violencia. Por ejemplo, la ciudad brasileña de São Paulo, que tiene una densidad de población muy alta, ha visto disminuir la cantidad de homicidios en un 80% en la última década. Aun así, en esa ciudad abunda la violencia de todo tipo, y la tasa de homicidios sigue siendo de unos diez por cada 100.000 habitantes. Entonces, ¿qué hace falta para acabar con la violencia de una vez por todas?
Sin duda, para solucionar definitivamente el problema de la violencia, hay que involucrar a la gente, pues entran en juego su actitud y conducta. Las personas violentas deben abandonar el orgullo, la codicia y el egoísmo para ser personas que amen y respeten a los demás, y se preocupen por ellos.
¿Qué puede motivar a una persona a hacer semejantes cambios? Analice lo que enseña la Biblia:
  • “Esto es lo que el amor de Dios significa: que observemos sus mandamientos” (1 Juan 5:3).
  • “El temor de Jehová significa odiar lo malo” (Proverbios 8:13). *
El amor a Dios y el temor a desagradarle son fuerzas  tan motivadoras que hacen que hasta personas violentas cambien su vida, pero no de forma superficial sino hasta el punto de transformar su personalidad por completo. Pero ¿en serio es posible?
Pongamos por caso a Álex, * quien ha pasado los últimos diecinueve años en el sistema penitenciario de Brasil por varios delitos con violencia. Se hizo testigo de Jehová en el año 2000, después de estudiar la Biblia. ¿De veras ha cambiado su comportamiento? Sí, y además, Álex lamenta muchísimo todo lo que hizo. Él mismo dice: “He llegado a amar a Dios por permitirme sentir que realmente me ha perdonado. La gratitud y el amor que siento por Jehová me han ayudado a cambiar mi manera de ser”.
César, también de Brasil, por quince años participó en asaltos y robos a mano armada. ¿Qué lo hizo cambiar? Mientras estaba preso, lo visitaron los testigos de Jehová y, al igual que Álex, aceptó estudiar la Biblia. “Por primera vez sentí que la vida tenía propósito —cuenta él—. Aprendí a amar a Jehová y a temerle, es decir, a tener un temor sano a volver a hacer lo malo y entristecerlo. Me había mostrado tanta bondad que no quería ser desagradecido. El amor y ese temor sano me hicieron cambiar”.
Un matrimonio pasea con su pequeño hijo por un bosque
Descubra qué puede hacer para vivir en un mundo sin violencia.
¿Qué indican estos ejemplos? Que la Biblia tiene el poder de transformar profundamente la vida de las personas al cambiar su manera de pensar (Efesios 4:23). Álex, mencionado antes, dice: “Estudiar la Biblia fue como recibir un baño de agua limpia. Poco a poco, lo que aprendía iba purificando mis malos pensamientos. Nunca pensé que lo conseguiría”. En efecto, cuando llenamos nuestra mente con el mensaje puro de la Biblia, nos limpiamos de toda mancha de maldad. La Palabra de Dios tiene el poder de limpiarnos a ese grado (Efesios 5:26). Como resultado, hasta individuos crueles y egoístas pueden convertirse en personas amables y pacíficas (Romanos 12:18). Y al poner en práctica los principios bíblicos, llevan vidas tranquilas (Isaías 48:18).
Los más de ocho millones de testigos de Jehová que hay en 240 países y territorios han hallado el secreto para acabar con la violencia. Aunque son de todas las razas y provienen de todos los niveles sociales, han aprendido a amar y temer a Dios. También han aprendido a amarse entre sí y a vivir en paz como una familia mundial unida (1 Pedro 4:8). Son una prueba viviente de que un mundo sin violencia es posible.

SE ACERCA EL FIN DE LA VIOLENCIA

La Biblia promete que dentro de poco Dios limpiará la Tierra de toda maldad. El mundo violento que conocemos está a la espera del “día del juicio [de Jehová] y de la destrucción de los hombres impíos” o malvados (2 Pedro 3:5-7). Ya no habrá quien haga sufrir a otras personas. Pero ¿cómo podemos estar seguros de que Dios quiere intervenir y eliminar la violencia?
La Biblia dice que Jehová “odia a cualquiera que ama la violencia” (Salmo 11:5). Nuestro Creador ama la paz y la justicia (Salmo 33:5;37:28). Eso nos garantiza que Dios no tolerará la violencia para siempre.
No hay duda. Pronto habrá un nuevo mundo en el que reinará la paz (Salmo 37:11; 72:14). ¿No le gustaría investigar más para saber qué debe hacer usted para vivir en ese mundo sin violencia?


martes, 26 de abril de 2016

¿Por qué razón morimos?

La respuesta que da la Biblia

Es normal hacerse esa pregunta, especialmente cuando fallece alguien querido. La Biblia dice que lo que causa la muerte es el pecado (1 Corintios 15:56).

¿Por qué todos pecamos y morimos?

Los primeros seres humanos, Adán y Eva, perdieron la vida porque se rebelaron contra el Creador (Génesis 3:17-19). Al pecar, se alejaron de Dios, “la fuente de la vida”, lo cual solo podía llevarlos a la muerte (Salmo 36:9; Génesis 2:17).
Adán transmitió a sus descendientes el pecado, un defecto hereditario. La Biblia lo explica así: “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12). Como todos pecamos, todos morimos (Romanos 3:23).

El fin de la muerte

Dios ha prometido que él “se tragará a la muerte para siempre” (Isaías 25:8). Pero para ello, tiene que acabar con la raíz del problema: el pecado. Esto lo logrará mediante Jesucristo, quien “quita el pecado del mundo” (Juan 1:29; 1 Juan 1:7).

jueves, 21 de abril de 2016

Los muertos resucitarán

¿Recuerda a Gail, de quien hablamos en el segundo artículo de esta revista? Ella no sabe si superará la muerte de Rob, su esposo. Sin embargo, anhela el día en que pueda volver a verlo en el nuevo mundo que Dios promete. “Mi texto bíblico favorito —comenta— esRevelación [Apocalipsis] 21:3, 4”. Esos versículos dicen: “Y Dios mismo estará con ellos. Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.
Gail añade: “Esta promesa habla por sí misma. Siento compasión por la gente que ha perdido un ser querido y que no conoce la esperanza de la resurrección”. Para demostrar que cree lo que dice, Gail dedica gran parte de su tiempo a hablarles a sus vecinos de la promesa divina de que en el futuro “la muerte no será más”.
Job con llagas en su cuerpo
Job estaba seguro de que Dios lo resucitaría.
Quizás le parezca un sueño. Pero piense en el ejemplo de Job, quien estuvo gravemente enfermo (Job 2:7). Aunque llegó al punto de desear la muerte, confiaba en que Dios lo resucitaría para volver a vivir en la Tierra. Por eso dijo: “¡Oh que en el sepulcro me ocultaras [...]! Tú llamarás, y yo mismo te responderé. Por la obra de tus manos sentirás anhelo” (Job 14:13, 15, nota). Como vemos, Job no tenía dudas de que Dios desearía devolverle la vida.
Pues eso es lo que Dios hará pronto con Job y con millones de personas, cuando convierta este planeta en un paraíso (Lucas 23:42, 43). La Biblia promete: “Va a haber resurrección” (Hechos 24:15). Además, Jesús afirmó: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán” (Juan 5:28, 29). Job verá el cumplimiento de esta promesa. Entonces tendrá la oportunidad de recuperar “su vigor juvenil” y su carne será “más fresca que en la juventud” (Job 33:24, 25). Lo mismo les ocurrirá a todos aquellos que demuestren fe en esta bondadosa promesa de Dios de resucitar a las personas en la Tierra.
Si ha sufrido la muerte de alguien cercano, lo que hemos analizado no hará que desaparezca su dolor. Sin embargo, reflexionar en las promesas divinas que se hallan en la Biblia le dará la esperanza y la fortaleza necesarias para seguir adelante (1 Tesalonicenses 4:13).
¿Le gustaría saber qué más puede hacer para sobrellevar el dolor? ¿O se ha preguntado por qué permite Dios la maldad y el sufrimiento? En ese caso, visite nuestro sitio de Internet jw.org y hallará respuestas animadoras y consejos útiles basados en la Biblia.

miércoles, 20 de abril de 2016

Consuelo ante la muerte

Una mujer llorando la muerte de alguien

“No llores, cariño... Dios sabe qué es lo mejor”.
Esas palabras le fueron susurradas al oído de una mujer llamada Bebe en el funeral de su padre, quien murió en un accidente de tráfico.
El comentario se lo hizo con buena intención una amiga de la familia. Pero como Bebe estaba muy apegada a su padre, aquellas palabras, en lugar de aliviarla, la lastimaron más. “¿Cómo va a ser lo mejor?”, se preguntaba una y otra vez. Años más tarde incluyó esa anécdota en un libro, lo que indica que todavía sufría la pérdida.
Su historia demuestra que puede pasar mucho tiempo hasta que se supera este dolor, especialmente si la persona que falleció era alguien muy cercano. No sorprende que la Biblia diga que la muerte es “el último enemigo” (1 Corintios 15:26). Irrumpe en nuestras vidas con una fuerza arrolladora, a menudo sin previo aviso, arrancando de nuestro lado a quienes más amamos. Nadie se escapa de sus garras. Por eso, es normal que no sepamos cómo actuar ante la muerte y sus estragos.
Tal vez se haya preguntado: “¿Cuánto tiempo se necesita para superar el duelo? ¿Qué se puede hacer para soportarlo? ¿Cómo podemos ayudar a quien está pasando por este dolor? ¿Existe alguna esperanza para nuestros seres queridos que han muerto?”.

¿Está mal llorar?

¿Ha estado enfermo alguna vez? Quizás se recuperó tan rápido que prácticamente lo ha olvidado. En cambio, el duelo es diferente. El doctor Alan Wolfelt, en su libro Healing a Spouse’s Grieving Heart(Consuelo tras la muerte del cónyuge), explica: “El dolor por la muerte no se supera. [...] Pero con el paso del tiempo y el apoyo de otras personas, el dolor irá disminuyendo”.
Veamos como ejemplo la reacción del patriarca Abrahán ante la muerte de su esposa Sara. La Biblia dice que Abrahán estuvo de duelo y lloró amargamente, lo que indica que superar aquella pérdida le tomó algún tiempo. * Otro ejemplo es Jacob, a quien le hicieron creer que un animal salvaje había devorado a su hijo José. Estuvo de duelo por “muchos días” y ni su familia podía consolarlo. Años después seguía angustiado por la muerte de José (Génesis 23:2;37:34, 35; 42:36; 45:28).
Abrahán llora junto al cuerpo de Sara
Abrahán lloró amargamente la pérdida de Sara.
Lo mismo les ocurre hoy día a muchas personas que sufren la pérdida de un familiar o de un amigo. Piense en los siguientes relatos.
  • “Mi esposo, Robert, murió en un accidente el 9 de julio de 2008. Aquella mañana fue igual a cualquier otra. Y como todos los días, después de desayunar nos despedimos con un beso, un abrazo y un ‘te quiero’. Ya han pasado más de seis años, y todavía me duele la muerte de Rob. No sé si algún día lo superaré” (Gail, de 60 años).
  • “Aunque ya hace dieciocho años que perdí a mi querida esposa, todavía la extraño y me duele no tenerla a mi lado. Cuando veo algo hermoso en la naturaleza, me acuerdo de ella, y no puedo evitar pensar cómo disfrutaría de verlo” (Etienne, de 84 años).
Es normal que el dolor por la muerte de alguien dure bastante tiempo. Cada persona vive el duelo de manera diferente. Por eso no sería prudente juzgar la reacción de los demás ante una tragedia. Tampoco deberíamos contener nuestras emociones pensando que son exageradas. Ahora bien, ¿hay algo que pueda ayudarnos a seguir adelante?

Cómo sobrellevar el duelo

Hay muchos consejos sobre este tema, sin embargo, no todos funcionan. Por ejemplo, tal vez algunos le aconsejen que no llore y que no exprese sus sentimientos, mientras que otros insistirán en que dé rienda suelta a sus emociones. Ahora bien, el enfoque que presenta la Biblia es más equilibrado y cuenta con el respaldo de estudios modernos.
En algunas culturas se ve mal que los hombres lloren. Pero ¿hay que avergonzarse de llorar en público? Algunos especialistas en salud mental reconocen que llorar forma parte del duelo. Por eso, pasar por todas las fases del duelo contribuye a sobrellevar la pérdida. Sin embargo, reprimir el dolor le puede hacer más daño que bien. La Biblia no dice en ningún pasaje que llorar esté mal o que los hombres no deban hacerlo. Piense en Jesús. Cuando su buen amigo Lázaro murió, no le dio vergüenza llorar en público, aunque tenía el poder de resucitar a los muertos (Juan 11:33-35).
A menudo, el dolor se manifiesta con ataques de ira, especialmente si se trata de una muerte repentina. Una persona puede sentirse furiosa por diferentes razones, como, por ejemplo, cuando alguien a quien respeta le hace comentarios desconsiderados o inoportunos. “Solo tenía 14 años cuando murió mi padre —comenta Mike, de Sudáfrica—. En el funeral, el pastor anglicano dijo que Dios necesita a los buenos en el cielo y que por eso se los lleva. * Aquel comentario me enfureció, pues nosotros necesitábamos muchísimo a mi padre. Aunque ya han pasado más de sesenta años, esas palabras aún me duelen”.
¿Y cuando hay sentimientos de culpa? En el caso de una muerte inesperada, el doliente pudiera pensar: “Si yo hubiera hecho esto o aquello, no habría muerto”. O quizás se sienta aún más culpable porque la última vez que hablaron tuvieron una discusión.
Si lo atormentan los sentimientos de culpa y de rabia, no trate de reprimirlos. Desahóguese con un amigo que lo escuche y que le ayude a entender que estos sentimientos son normales entre quienes pierden a un ser amado. La Biblia nos recuerda: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17).
El mejor amigo en esos momentos es nuestro Creador, Jehová. Ábrale su corazón de par en par porque “él se interesa” por usted (1 Pedro 5:7). Si así lo hace, verá cómo se siente más calmado, gracias a “la paz de Dios que supera a todo pensamiento” (Filipenses 4:6, 7). Además, deje que Dios lo consuele mediante su Palabra, la Biblia. Le puede ser útil hacer una lista con versículos que lo fortalezcan y memorizar unos cuantos (mire  el recuadro). Meditar en esas  ideas puede ayudarle especialmente por la noche, cuando esté solo y no pueda dormir (Isaías 57:15).
Recientemente, un hombre de 40 años, a quien llamaremos Jack, perdió a su esposa víctima del cáncer. A veces se siente terriblemente solo, pero la oración le ha ayudado mucho. “Cuando hablo con Jehová, no me siento solo —reconoce—. A menudo me despierto por la noche y no me puedo volver a dormir. Después de leer una porción de la Biblia y reflexionar en ella, y de contarle a Dios mis sentimientos, me tranquilizo. Finalmente, consigo que mi mente y corazón estén en paz, y logro dormirme”.
Una joven llamada Vanessa, que perdió a su madre por causa de una enfermedad, también ha sentido la ayuda de la oración. “En los peores momentos —comenta—, lloraba sin parar y repetía el nombre de Dios. Jehová oyó mis ruegos y siempre me ayudó”.
Algunos especialistas en duelo recomiendan que quienes pasan por ese proceso dediquen tiempo a ayudar a otros; por ejemplo, participando en algún servicio comunitario. Hacer eso los puede animar y aliviarles el dolor (Hechos 20:35). Muchos cristianos que estaban de duelo reconocen que hacer cosas por los demás les ha devuelto la alegría (2 Corintios 1:3, 4).

EL CONSUELO DE LA BIBLIA


Cómo dar consuelo

¿Se ha sentido alguna vez impotente, sin saber cómo ayudar a alguien que ha perdido a un ser querido? Quizás no sepa qué decir o qué hacer, así que al final ni dice ni hace nada. Pero hay cosas que sí puede hacer para ayudar.
A veces, es suficiente con estar presente y decir “lo lamento”. En muchas culturas dar un abrazo o un apretón de manos es un modo de expresar interés. Si quien está de duelo quiere hablar, escúchelo con atención. O mejor aún, haga algo por la familia, algo que quizás ellos no puedan hacer, como cocinar o cuidar de los niños, o ayude con los preparativos del funeral si a ellos les parece bien. Esas acciones dicen más que muchas palabras.
Con el tiempo, puede que sienta el deseo de hablar del difunto, quizás recordando alguna de sus cualidades o contando una bonita anécdota. El efecto de esas charlas puede ser muy bueno, tal vez hasta logre sacarle una sonrisa a quien está de duelo. Eso es lo que le ocurre a Pam, quien perdió a su esposo, Ian, hace seis años. Ella comenta: “La gente me cuenta cosas buenas que hizo Ian, cosas que yo ni sabía, y eso me hace sentir muy bien”.
 Algunos especialistas dicen que los dolientes reciben mucha ayuda al principio, pero después de un tiempo, cuando sus amigos vuelven a la rutina, se olvidan de que siguen teniendo necesidades. Por lo tanto, mantenga la comunicación con quienes están pasando por ese trance. * Muchos que están de duelo agradecen poder hablar de sus sentimientos cuando ya ha pasado algún tiempo.
Fíjese en el caso de Kaori, una joven japonesa que quedó desolada cuando perdió a su madre y quince meses después, a su hermana mayor. Felizmente, recibió la ayuda constante de buenos amigos. Ritsuko, una amiga bastante mayor que ella, se ofreció para cuidarla como a una hija. “Francamente —comenta Kaori—, no me gustó la idea. Madre solo hay una, y yo no quería que nadie ocupara el lugar de la mía. Pero por su manera de tratarme, me encariñé mucho con Ritsuko, quien se convirtió en alguien muy importante para mí. Todas las semanas predicábamos juntas y también íbamos juntas a las reuniones cristianas. Me invitaba a tomar el té, me traía comida y me escribía tarjetas y cartas. El optimismo de ‘mamá’ Ritsuko me ayudó mucho”.
Ya han pasado doce años desde que murió la madre de Kaori. En la actualidad, ella y su esposo dedican gran parte de su tiempo a hablar de la Biblia a sus vecinos. “‘Mamá’ Ritsuko sigue pendiente de mí —comenta—. Cuando regreso a casa, voy a visitarla y disfruto mucho de su agradable compañía”.
Poli, una testigo de Jehová de Chipre, también se ha beneficiado de la ayuda de los demás. Su esposo, llamado Sozos, era un hombre cariñoso y un pastor cristiano ejemplar. Solía invitar a su casa a los huérfanos y a las viudas de la congregación para comer y pasar un rato agradable juntos (Santiago 1:27). Lamentablemente, murió a los 53 años de un tumor cerebral. Poli reconoce: “He perdido a mi fiel compañero, con quien pasé treinta y tres años de mi vida”.
Una pareja lleva comida a un viudo y a su hijo
Busque maneras de ayudar a quienes están de duelo.
Después del funeral, Poli se fue a vivir a Canadá con su hijo menor, Daniel, de 15 años. Allí empezaron a reunirse con los testigos de Jehová de la localidad. “Aunque los hermanos de la congregación no conocían las dificultades por las que habíamos pasado, nos arroparon con sus palabras amables y nos ofrecieron ayuda. ¡Qué oportuno fue aquello para mi hijo, que tanto necesitaba a su padre! Los que estaban a cargo de la congregación se interesaron mucho por Daniel. Uno de ellos siempre lo invitaba para que disfrutara de un buen rato en compañía de buenos amigos o para ir a jugar a la pelota”. En la actualidad, Poli y Daniel están bien y son felices.
Sin lugar a dudas, hay muchas maneras de ayudar y animar a quienes han perdido a seres queridos. Vea a continuación cómo la Biblia también nos consuela al hablarnos de una maravillosa y emocionante esperanza para el futuro.